El poder de la música

30 11 2007

El miércoles tenía el ánimo regular. Nada en concreto, una suma de pequeñas cosas que se van sumando…y acaban por derramar el vaso. Volvía del trabajo, eran las 7:30. Ya estaba todo oscuro y hacía frío. Sentada en el autobús, escuchaba la canción de José González “Heartbeats”en mi mp3. La tristeza se apoderaba de mí, los ojos se me nublaban. Qué negro veía todo. La canción seguía sonando. Para aquellos que no sepáis quien es este muchacho, os cuento que es un argentino que canta en inglés a lo estilo “Silvio Rodríguez”…vamos, es música para pensar. 100% recomendado. Pero entonces me dí cuenta de algo. La música (la canción es bastante tristoncilla) se estaba apoderando de mi. Le dí al stop y busqué una canción que me hiciera sentir bien. Algo radicalmente distinto….ya está: Shining Star (de un tal Get Far, del CD2 de las super-tontas, uy quiero decir Supermodelo 2007 …es lo único que hacen de bueno para la sociedad, sacar buenos discos recopilatorios, porque lo demás…les debería dar vergüenza hacer un programa de tv de esas características.).  Esta canción no tiene nada de especial, es la típica de discoteca de niñas bien, pero transmite energía, positividad, “buen rollo” …no sé por qué pero cada vez que la escucho necesito seguirle el ritmo con alguna parte de mi cuerpo. Pues bien, conforme iba sonando la música iba notando un cambio en mí. El nudo en la garganta iba desapareciendo, la sensación de soledad desaparecía. ¿Cómo es posible que una canción pueda provocar ese efecto en mí? Después continué con otras canciones de Feist,  Joss Stone…mano de santo.

Creo que en este sentido soy más sensible de la cuenta, y me afecta todo más intensamente que al resto de la gente. Ya sea la lluvia, el sol o una canción triste.

De todos modos, y aunque a mí particulamente me afecte más, creo firmemente en el poder de la música. Y además para todos los públicos: niños, mayores, tristes del mundo, solitarios, enfermos, doctores, taxistas, soñadores.  Ya estén pasando por un mal momento, o estén en un hospital, o les haya dejado la novia… no hay mejor antídoto contra la tristeza. ¡Pongan música en sus vidas!

Me viene a la cabeza la canción de Paul McCartney, “Dance tonight”. Si no te animas escuchando esa, es que no tienes remedio! 🙂

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