www.buscanding.com

10 02 2008

Lo prometido es deuda. Yo dije que escribiría un articulillo sobre buscanding y aquí estoy. Para todos aquellos que no sepáis de lo que hablo os lo explico: Un grupo de amigos informáticos con muchas ideas y pocos recursos han decidido poner en marcha un proyecto por internet. Este proyecto se llama Buscanding.com y es un buscador de pisos.

Pero, ¿qué tiene buscanding que no tengan otros buscadores? Que buscanding es un buscador de buscadores, es decir, rastrea múltiples buscadores y los aglutina en una sóla página web (www.buscanding.com). Además cuenta con una peculiaridad: nos informa de si el piso por el cual estamos interesados ha subido o ha bajado de precio. ¿Cómo? Porque este “bichito” llamado buscanding es capaz de leer y guardar los datos periódicamente, obteniendo datos tan curiosos como éste.

Visto lo visto cómo va el mercado inmobiliario, es un buen momento para pensar en alquilar. ¿Y por qué no usar esta nueva herramienta?

Ésta es su versión Beta (osea, en pruebas) pero con el tiempo prometen nuevas utilidades y aplicaciones que nos hagan más fácil, cómoda y divertida la búsqueda de nuestro piso ideal.

A tod@s los que leéis mi blog, echadle un vistazo. Va por vosotros.

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Feliz 2008

7 02 2008

Dicen que mejor tarde que nunca. Llevo muchas semanas queriendo escribir en este rinconcito de la web, “mi rinconcito” para desearos a tod@s un Feliz año. Ya se que es un poco tarde según la tradición, pero bueno, los buenos deseos nunca sobran.

Lo dicho, ojalá que este año venga cargadito de cosas buenas, de cambios (aunque temidos, yo siempre pienso que son positivos), de alegrías, de risas, de ilusiones, de nuevos y viejos amigos, de nuevos sabores y colores, de bellos paisajes, de lecturas emocionantes, de momentos únicos.

A mí siempre me han gustado los números pares y “redonditos” y este lo es. No se por qué pero el 2008 me da “buen rollo”. Lo divertido de un blog es eso, que aquí, dentro de 11 meses, haré una valoración de este año y comprobaré si mis predicciones eran “afortunadas” o no…

Termino el artículo de hoy con algunas frases célebres que he sacado de por ahí, a tener presentes…

  • En la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada.

  • Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír. Anónimo

  • Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años. Abraham Lincoln (1808-1865) Político estadounidense.
  • La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.Albert Einstein (1879-1955) Científico estadounidense de origen alemán.
  • Vivir no es sólo existir, / sino existir y crear, / saber gozar y sufrir / y no dormir sin soñar. / Descansar, es empezar a morir. Gregorio Marañon (1887-1960) Médico y escritor español.
  • La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes. John Lennon (1940-1980) Cantante y compositor británico.
  • Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida. Arthur Schnitzler (1862-1931) Dramaturgo austríaco.
  • A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante. Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.
  • Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único. Agatha Christie (1891-1976) Novelista inglesa.
  • La vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla. Jorge Santayana (1863-1952) Filósofo y escritor estadounidense.
  • La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy.Lucio Anneo Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.




Esfera interior, esfera exterior

6 12 2007

Esta semana me han venido a la cabeza las palabras de mi querido Arturo Pérez Reverte en uno de sus artículos del Semanal del “Norte de Castilla”. Filosofando a su estilo, nos hacía reflexionar sobre el cambio que había experimentado la raza humana en lo que al sufrimiento se refiere. A veces nos olvidamos del ayer, y pensamos que los sentimientos que ahora nosostros experimentamos no los ha sufrido nunca nadie y mucho menos otras generaciones. Me explico; antiguamente la vida era muy dura, se trabajaba 10 y 12 horas al día, no había vacaciones, la gente pasaba hambre (sobre todo en determinadas épocas), las parejas también discutían (y no podían divorciarse como ahora), la gente tenía sueños inalcanzables, aspiraciones no cumplidas, los hijos también tenían enfermedades, y las mujeres perdían a sus maridos en un accidente. ¿Y la gente que hacía? Pues aguantarse con lo que había. Y no iban al psicólogo, ni leían libros de auto-ayuda y si me apuras no podían ni tomarse un largo café con un buen amigo y desahogarse…porque había ciertas cosas de las que no se hablaba. Y me imagino que habría mucha gente infeliz…pero no se por qué creo que en conjunto eran más felices que nosotros, o al menos aprendían a serlo. Con todos sus problemas y sus miedos. Con sus frustaciones y sus desconsuelos.

El caso es que nosotros hemos perdido esa fuerza, esa capacidad de aguante. Nos hartamos rápido de todo, decimos que “no lo soportamos más”, nos tomamos antidepresivos y nos autocompadecemos. No nos queremos dar cuenta de que la vida es así, una puñetera. Que las películas con familias perfectas y chicas sin celulitis no existen en la vida real. Que pasaremos por épocas más dulces y otras más amargas, pero que nadie se escapa de esta historia sin haber sufrido lo suyo. Y eso nadie te lo cuenta cuando vas a la escuela, lo vas descubriendo tú solito, poco a poco, golpe a golpe.

Si reflexionas un poco más allá, llegas a otra sorprendente conclusión. La capacidad de cada uno de nosotros para sufrir se ha minimizado mientras que la capacidad para ver el sufrimiento ajeno se ha maximizado. Y la muestra son las noticias que escuchamos y vemos en televisión cada día. Lees una noticia sobre los tipos de interés, otra sobre Fernandez de la Vega, 15 muertos en Afganistan, y después sobre la nueva oferta de McLaren a Alonso… Y seguimos a lo nuestro.

El otro día veía un documental sobre los refugiados. Gente normal, con sus profesiones, sus vidas, su familia…que ha tenido que huir a otro lugar y empezar de cero. Nos molesta escuchar esos testimonios, no es agradable, mejor cambiamos de canal y vemos el concurso de baile.

¿Por qué nos da igual? ¿Por qué ignoramos el sufrimiento que nos rodea? Miramos con desdén al negrito que vende pañuelos en el paso de cebra. Por alguna razón nosotros pensamos que él ha debido de hacer algo para merecer eso. Y nos sentimos superiores. No pensamos que quizás, ese chaval que te sonríe para que le des un euro, simplemente ha tenido la mala suerte de nacer en Gambia, y no en Valencia. Y que de pequeño, habrá soñado con tener una familia, un trabajo digno…pero que sus circustancias le han llevado a pasar 10 horas al día tragando humo en una fría calle sevillana. No habla bien nuestro idioma y probablemente vive en una de esas casas para inmigrantes con otras tres personas más durmiendo en la misma habitación. Y echa de menos a su tierra, a su madre, a sus hermanos, quizás a una mujer y a un hijo que ha dejado atrás para buscar una “vida mejor”.

Pero nosotros, en nuestro coche calentito, seguimos pensando en nuestras penas, cabreados porque estamos hartos de todo y nos gustaría huir a las islas Caymán, que seguro que ahí uno encuentra la felicidad. Y mientras, el negrito nos sigue sonriendo.





El poder de la música

30 11 2007

El miércoles tenía el ánimo regular. Nada en concreto, una suma de pequeñas cosas que se van sumando…y acaban por derramar el vaso. Volvía del trabajo, eran las 7:30. Ya estaba todo oscuro y hacía frío. Sentada en el autobús, escuchaba la canción de José González “Heartbeats”en mi mp3. La tristeza se apoderaba de mí, los ojos se me nublaban. Qué negro veía todo. La canción seguía sonando. Para aquellos que no sepáis quien es este muchacho, os cuento que es un argentino que canta en inglés a lo estilo “Silvio Rodríguez”…vamos, es música para pensar. 100% recomendado. Pero entonces me dí cuenta de algo. La música (la canción es bastante tristoncilla) se estaba apoderando de mi. Le dí al stop y busqué una canción que me hiciera sentir bien. Algo radicalmente distinto….ya está: Shining Star (de un tal Get Far, del CD2 de las super-tontas, uy quiero decir Supermodelo 2007 …es lo único que hacen de bueno para la sociedad, sacar buenos discos recopilatorios, porque lo demás…les debería dar vergüenza hacer un programa de tv de esas características.).  Esta canción no tiene nada de especial, es la típica de discoteca de niñas bien, pero transmite energía, positividad, “buen rollo” …no sé por qué pero cada vez que la escucho necesito seguirle el ritmo con alguna parte de mi cuerpo. Pues bien, conforme iba sonando la música iba notando un cambio en mí. El nudo en la garganta iba desapareciendo, la sensación de soledad desaparecía. ¿Cómo es posible que una canción pueda provocar ese efecto en mí? Después continué con otras canciones de Feist,  Joss Stone…mano de santo.

Creo que en este sentido soy más sensible de la cuenta, y me afecta todo más intensamente que al resto de la gente. Ya sea la lluvia, el sol o una canción triste.

De todos modos, y aunque a mí particulamente me afecte más, creo firmemente en el poder de la música. Y además para todos los públicos: niños, mayores, tristes del mundo, solitarios, enfermos, doctores, taxistas, soñadores.  Ya estén pasando por un mal momento, o estén en un hospital, o les haya dejado la novia… no hay mejor antídoto contra la tristeza. ¡Pongan música en sus vidas!

Me viene a la cabeza la canción de Paul McCartney, “Dance tonight”. Si no te animas escuchando esa, es que no tienes remedio! 🙂





Olor a plástico

25 11 2007

Este año estoy cumpliendo (de momento) mis intenciones; tengo mucha ropa en el armario y ni quiero, ni puedo gastarme dinero en muchos trapitos. El caso es que llevaba tiempo queriendo comprarme un par de medias, de esas de colorines, rombos o lo que sea, para darle un poco de gracia a una de las únicas adquisiciones que he hecho esta temporada: un vestido de color negro. Dispuesta a minimizar el gasto, me dirijo al mercadillo que tengo cerca de casa. Hace mucho, mucho tiempo que no iba. Fuí tarde, sobre las 13:30 y ya muchos puestos estaban recogiendo. Aquí en Andalucía los mercadillos de los gitanos son muy populares, yo diría que tienen incluso más aceptación que los del norte. Aquí venden de todo, incluso fruta, verdura, champús del pelo…y aceitunas. Lo tradicional es comprarte tu bolsita de “olivitas” e ir comiendo mientras le echas un vistazo a las camisetas por 3 euros…

El caso es que según comencé mi visita por los intricados pasillos, comenzó a meterse por mi pituitaria un olor horrible, fuerte, desagradable. Según avanzaba, se hacía más y más intenso…para mi sorpresa, el olor provenía de un puesto de zapatos. Zapatos a 5 euros. Planos, con tacón, sin tacón, rojos, dorados, plateados, marrones. Me acerqué para verlos mejor, el olor era ya insoportable. Plástico por fuera…y por dentro. Suela de plástico, supuesta “piel” de plástico y …forro de plástico. A continuación  había otro puesto igual. Un montón de gente se quitaba y se ponía zapatos: madres e hijas, maridos y mujeres… Y ahí llegó lo peor: zapatos para NIÑOS 3 euros…vega bonita, que esto se acaba.

Pero, pero….A VER señores…¿es que estamos perdiendo el norte o qué? Los zapatos, de toda la vida se han hecho DE PIEL, no por gusto ni por capricho, sino porque LA PIEL es algo flexible (lo que evita que los zapatos te hagan rozaduras) y transpira (no se si recuerdan pero si su pié no transpira, no sólo se produce un olor bastante desagradable, sino que eso es caldo de cultivo para todo tipo de bacterias, hongos y demás criaturitas de Dios). Y yo pienso: ¿Pero eso nadie lo piensa? ¿sólo lo pienso yo? ¿sólo piensan – uy que barato, en vez de comprarme un par por 45 € me puedo comprar 9 pares????

¿Y que pasa con sus pies? que yo sepa sólo tenemos dos y son para toda la vida…. y como decía antes: mira, para los adultos vale, unos fuman, otros se drogan y otros se compran zapatos de plástico, ayá cada cual con su salud….pero ¿para niños? Se supone que son sus hijos y que quieren lo mejor para ellos! Y ya no hablemos de las bacterias y las rozaduras, sino de los químicos que utilizan en esos zapatos. Me juego el cuello a que la mitad de ellos no han sido debidamente testados…y claro, luego “ay que penita que mi Carlitos se ha vuelto alérgico a todo”.

Lo dicho, estamos perdiendo el norte de las cosas. Qué razón tiene mi madre sobre el consumismo y esas cosas (otro día hablaré sobre ella y sus teorías, que son dignas de ser publicadas). ¿Pero no es mejor gastarte 100 euros en unos buenos zapatos que te duren 3 inviernos  que no 5 pares que te destrocen el pie y que el año que viene estén rotos?- nótese que ya no digo 5, eso en estos tiempos ya es impensable, la ropa que compramos ahora tiene una fecha de caducidad máxima , (ya sea por desgaste o por moda) de 5 años….a lo sumo y siendo cuidadosos.

Algunos responderán que si la hipoteca, que si el pan y la leche han subido…pues miren, no.Eso no cuela. Deje de salir los sabados por la noche, sustituya el pez espada por las  sardinitas y cambie su semana en Cancún por la piscina municipal, pero no le compre zapatos de plástico a sus hijos, por el amor de Dios.

Y ya no hablemos de la industria del zapato en España. Estos fantásticos zapatos chinos están provocando miles y millones de pérdidas a esta industria tradicional española. Aunque,  mirándolo desde otra prespectiva están forjando un futuro prometedor a ese colectivo de médicos, que aunque desconocidos, están realizando un utilísimo trabajo a la sociedad: Los podólogos  (Siempre hay que mirar los dos lados de la moneda, no?)

Yo, si fuera zapatero, un artesano de esos de los de toda la vida, de esos que han disfrutado con su profesión, fabricando zapatos a mano, cuidando cada centímetro, cada costura, cada ángulo, me preguntaría si el ser humano se ha vuelto estúpido del todo.

La parte que les toca a los chinos…eso da para otro artículo. De momento creo que, con hacer una reflexión nosotros mismos sobre nuestro consumo, es suficiente. Al fin y al cabo el que paga es quien tiene el poder de cambiar las cosas. Y si el chino, si se da cuenta que vende más y mejor si en vez de producir zapatos de mala calidad a 5 €, los produce bien hechos y a 30€, pues todos saldremos ganando, como diría el economista David Ricardo.

El resto de mi paseo por el mercadillo se resume brevemente: más y más zapatos de plástico, pijamas sintéticos oliendo a plástico, cazadoras imitándo a piel de plástico, collares de plástico…A mitad de camino, me dí la vuelta. Ya no me apetecía estar allí y además era tarde. Mi única adquisición: unas aceitunitas aliñadas con pimiento verde y rojo,envasadas en una bolsa …de plástico.





Nómadas

4 11 2007

Transcribo algunos párrafos de un artículo que se publicó hace tiempo en un periódico de tirada nacional:

(Autora: Pilar Adón – Escritora)

<<Decía la escritora Iris Murdoch, que cada pequeño viaje implica una pequeña locura. El jaleo con las maletas, no saber muy bien si vamos a ser capaces de salir del aeropuerto en algún momento, la incertidumbre de si habremos acertado a la hora de elegir el hotel o incluso la ciudad de destino, el adiós a lo cotidiano…algo se rompe en nuestra rutina habitual y durante un tiempo, dejamos a un lado el yo corriente para desenvainar el tan oculto y machacado yo en acción. Dejamos de hacer lo mismo todos los días, de ver las mismas caras, de movernos por los mismos lugares, para enfrentarnos a nuevos olores y nuevas voces. Y a pesar de que ya son muy pocos viajeros y somos muchos los turistas, a pesar de que sabemos casi con exactitud cuándo vamos a regresar y dónde vamos a dormir, (con lo que los riesgos se minimizan), no deja de ser cierto que cada pequeño traslado supone una locura muy distinta a la tradicional locura diaria.>>

Voilá. Mejor no se puede describir la sensación. Llevaba mucho tiempo con este artículo dando vueltas por mi bolso, porque me pareció genial esa manera de expresar lo que uno siente cuando se va de viaje. Supongo que a unos más que a otros les quedará en su código genético esa necesidad de lanzarse a la aventura, de cambiar su rutina diaria por otra realidad desconocida, de moverse por calles distintas, de ver , oler y comer cosas nuevas…de añadirle a sus vidas ese componente nómada que poseían nuestros antepasados. Debe ser que en mi caso, ese gen lo tengo bastante desarrollado 🙂

Para finalizar, y en sintonía con el tema que hoy nos ocupa, comentaros que este puente he añadido dos ciudades más a mi lista de “territorios conocidos”: Ceuta y Tetuán. Ambas, os las recomiendo a todos aquellos que no las hayáis visitado. El mejor té moruno del mundo, playas, Monte Hacho, zocos, la figura del “Atlas”, Hércules y sus dos columnas, cous-cous y mucha historia…

Hasta la próxima, mis intrépidos viajeros.





La moda y la economía

31 10 2007

Hace unos añitos me apunté a un curso de bolsa en la Facultad, por eso de tener una idea general y al menos entender “algo” cada vez que abría las páginas salmón del “Expansión”. Quizás también eso de crecer con un papi al que le iba ese mundillo (por hobby) contribuyera a mi interés.Bueno, pues a lo que iba; en ese curso (del cual ya , desafortunadamente recuerdo poco) aprendí una cosa bastante curiosa que muy poca gente sabe. La bolsa (y por ende la economía) y la moda femenina van unidas. Si señor, suena a guasa, pero no lo es.

La explicación es muy sencilla. Los diseñadores, personas intuitivas por naturaleza, deben ponerse a diseñar sus modelos con casi un año de anticipación. Muchos de ellos probablemente crearán sus colecciones atendiendo a criterios personales, inspiración del momento…pero otros muchos no. Los diseñadores “huelen” lo que hay en el ambiente, observan la sociedad, intuyen el ánimo de sus clientas…y crean.

Asi que es un hecho observado por economistas, el paralelismo entre faldas largas y colores oscuros con épocas de crisis económicas frente a colores claros, alegres y minifaldas sexies en periodos de crecimiento.

Y….si…, mal que nos pese, no hay más que darse una vuelta por Zara o H&M para comprobar que desgraciadamente este año nos proponen colores oscuros, enminentemente marrones, negros y grises…da que pensar, no? Bueno, yo sigo esperanzada porque hasta la fecha no he visto que se vuelvan a llevar las faldas largas, aunque no me fío mucho…